APRENDIENDO A MORIR

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La vida sigue su curso sin que nosotros podamos intervenir lo suficiente. El destino está trazado y sin duda que unos gozan de mejores circunstancias que otros. Las mías han sido las que narro en mi biografía ¡Valió la pena?, que la inicié en enero del 2010. Para esa época estaba convencido que la cita con la muerte estaba cercana pues me la había presupuestado para alcanzar 72 años, los mismos que vivió mi abuelo, personaje muy influyente en mi vida. Ocurrencias pero tenía la sensación que había que trazar un itinerario  Mi mala salud de hierro hizo que 9 años más arde sienta la necesidad de actualizar esta página, pues tanto como la tecnología como otros eventos habían retorcido mi destino a su antojo. Ahora acabo de cumplir los 78, y me ha visitado el cáncer nuevamente. La remisión duro 13 años.




Mi plan actual es rediseñar la presentación electrónica de mi vida para que sirva de notificación de mi partida. Alguien enviará un correo a mis amigos, y personas señaladas de que he partido para siempre., sabiendo que no muchos seguirán el contenido, pero si que a mí me ha complacido compartirlo y prolongar mi agonía hasta que ya nadie, verdaderamente nadie, me recuerde. Será un indicativo que mis redes sociales se cierran o al menos queden quietas para siempre.

Nací un 4 de agosto de 1941 La portada de los periódicos se ocupaban de los problemas de frontera entre Ecuador y Perú, y la 2da.Guerra Mundial en curso. No había Internet y las noticias era lentas. La página mortuoria ocupaba grandes espacios en la prensa escrita. Tampoco había televisión y la radio era de muy frecuente uso en las poblaciones donde la electricidad llegaba que todavía no eran muchas. Nací en Quito en la calle Carrión (Jerónimo) número 442. En plena Mariscal y frente a frente a la casa de Augusto Pinochet  cuando el futuro dictador se radicó en Quito en ejercicio de sus funciones militares. Ya para 1953 salía de Colegio Borja 2, muy cercano a mi casa para ir al Colegio San Gabriel, en bus por supuesto, que hasta el 1959 estaba en el centro de la ciudad. Ese año me gradúe de bachiller y mi tesis de grado fue sobre Georges Bernard Shaw, personaje inolvidable porque me condujo y reafirmó en eso de ser directo y crudo. Culminada esa etapa me tocó ingresar a la Pontificia Universidad Católica a estudiar leyes. Ser abogado no era una opción que me convencía. Ya en las pocas practicas que tuve me encontré con eso de que las leyes son resbalosas como el pez en el agua. Para pagar mis estudios trabajé  como vendedor de traje, en la almacén Lanafit, y luego en Revlon que las damas compraban para retocar su rostro. Quería mis ahorros para salir del país, sea por sueño o quimera. Mi hermano Tony, mayor  con un año, murió trágicamente, a sus 21 primaveras y eso desbarató mi habitad familiar y mi ánimo. El tema de la muerte se me incrustó para siempre.




De pronto me encontré en Madrid becado por Cultura Hispánica. Me ayudó mi Licenciatura que la obtuve prematuramente, pues la culminé apenas terminé mi cuarto año de leyes. Dos después y ya graduado de Doctor  llego a dar el brinco para salir de Quito, y no regresar jamás a establecer en esa ciudad bella pero lenta y burocrática y no muy cómoda para la salud que me apretaba.

Universidad Complutense,  y Derecho Administrativo. En Madrid se pasa lindo y viví la parte blanda del franquismo. No perder el tiempo y aprendí francés para adquirir mi segunda beca, en Nancy Francia. La tesis trató sobre unificación europea. Me atacó la mala salud nuevamente, pasé hospitalizado dos meses, pero culminé mi trabajo académico. Podía extender la beca, pero no me sentía seguro físicamente. Regresé a Quito, y nuevos tropiezos de salud me pillaron en Guayaquil, ciudad donde radiqué el resto de mi vida. O me hacía burócrata en Quito, u optaba por entrar al sector privado. Así lo hice por 43 años. Empresario de la noche a la mañana  y piloteando una empresa grande. Me jubilé y escribí mi biografía que está publicada en las redes y en libros físicos de los cuales guarde unas docenas  para que estén presentes el día de mi entierro a la mano de quien lo quisiese. Ese morbo con la muerte siempre me acompañó, pues finalmente 36 operaciones quirúrgicas con sus respectivas anestesias generales, te dan un entrenamiento para encontrarte con la nada. Amé, fui amado, alcancé un buen nivel económico. Me casé con Patrizia a mis 37 años, italiana que renunció a Roma por Guayaquil.

Esas son las rarezas y antojos del destino. Ricardo mi hijo se ha instalado en EEUU, y Alexandra en Chile. Ella me ha dado dos nietos, aun muy pequeños. Una casa inmensa donde paso mi En  espera de la muerte. Un cáncer me acecha y una insuficiencia renal me mantiene atado en diálisis que es algo muy pesado en cuanto a limitaciones y ganas de emprendimientos.

Que en los 43 años pasaron cosas y eventos, y estas no caben en esta introducción a la nueva presentación de mi blog. El contenido de mis dos libros, dos obras de teatro, mi actividad en la política durante 8 años en la concejalía acompañando a León Febres Cordero, los pasos por las Cámaras de Comercio y luego por de Industrias de Guayaquil, la iniciativa de revivir la Junta Cívica, de la que fui fundador y ahora nuevamente enterrada por el protagonismo de pendejos figurativos. Durante 12 de esos años fui Gerente del diario El Telégrafo y columnista agresivo. Mil doscientas columnas puntualmente entregadas para publicarse los jueves y domingos. Un resumen de esos escritos los recopilé en un libro “Al Desnudo” y también deberían encontrarlo en esta blog. Amigos de primera y enemigos poderosos, entre caídas y recuperaciones de salud y otras aventuras de las que dejo constancia en ¿Valió la Pena?, aquella biografía que está colgada en este mundo informático, y al alcance de cualquier curioso que entre a mi página HenryRaad.com. me abrevia el trabajo de poner un resumen amplio de mis aventuras.  Sí, ahora como novedad incluyo una Fototeca, 500 fotos animadas con los personajes que se cruzaron en mi destino. Agradezco a Diana Varas, autora y arquitecta de este trabajo informático llevándole a un estilo vistoso y agradable.. Ella reformó totalmente la plataforma y aproveché para modificar o crear contenidos. Besos a todos los que se hayan interesado en gastar unos minutos curioseando el que hacer de una vida de azares, tal como sucede con cada uno  de uno de los 120 mil millones de humanos que han pasado por este planeta Tierra.